Radio en Uruguay

En 2000 operaban en Uruguay 94 estaciones de AM (amplitud modulada) en onda media, y 24 estaciones de AM en onda corta, así como 137 estaciones de FM (frecuencia modulada).

En el Montevideo de 1920, pleno de comerciantes entusiastas y emprendedores, prontamente tuvo acogida esta nueva técnica. Y fue así como los más prestigiosos comercios de artículos para el hogar comenzaron a importar receptores de radio, para satisfacer la natural curiosidad de los montevideanos. La radio, ese medio de comunicación fascinante, comienza a desarrollarse con cierta urgencia en Uruguay a consecuencia de una oferta de receptores al promediar el año 1921.

Por entonces General Electric, anunció la exhibición y venta de receptores radiotelefónicos ante lo cual los potenciales compradores enterados de experiencias radiotelefónicas en otras zonas del Mundo, llenaron el local cortando el tránsito debiéndose recurrir a la policía para poner orden en medio de aquella histeria, no existiendo la oportunidad de explicar las limitaciones de estos receptores para aquellos compradores ávidos en escuchar música y palabras a través de aquella piedra de Galena. Compradores que tan solo lograrían éxito en escuchar la estación radiotelegráfica CWA, ubicada en el Cerro de Montevideo, o algunos mensajes telegráficos de algún navío en el Puerto de Montevideo o en aguas próximas. Rápidamente y para evitar males mayores se encargó a la General Electric de Argentina un transmisor de 10 vatios en antena para dar servicio a los receptores adquiridos.

Es entonces que a mediados del mes de agosto, la Compañía General Electric en Montevideo realiza pruebas experimentales con mucha estática y poca música, con un transmisor de 10 watts, instalado en la Oficina de Claves de Casa de Gobierno. Los encargados de la experiencia fueron Salvador Altamirano, gerente mexicano de General Electric en Uruguay y los uruguayos Emilio Elena y Claudio Sapelli. En tanto que, desde Argentina, llegaba el Ingeniero Gonzalo Inzuga, con el transmisor ya señalado. Para emitir música se ponía el único micrófono disponible delante de la bocina de una vitrola a cuerda y con púa de acero, en la que hacían girar los frágiles discos de 78 revoluciones por minuto, usados por entonces.

La Revista General Electric N°14 bajo la pluma de Julio Martínez publicaba; “Si lo prodigioso, lo que parecía un bello cuento de hadas, fue desde ese momento, una hermosa realidad. La pequeña estación puesta en marcha por competentes manos, obedeciendo dócilmente a la idea para que fuera construida, hizo vibrar el éter, llevando la buena nueva ¡Montevideo inauguraba la primera estación radiotelefónica de broadcasting!.Como por encanto, empezaron a surgir algunas antenas, muy pocas, de viejos aficionados.” Son expedidas las primeras licencias de escucha por la Dirección General de Telegrafía sin Hilos. La N°1 fue para el Presidente de la República Dr. Baltasar Brum.

Pero la primera estación radiotelefónica con programación continuada y por tanto reconocida como la primera broadcasting de Uruguay fue Radio Paradizábal. El día de la inauguración de Radio Paradizábal fue el 6 de noviembre de 1922 con un equipo transmisor de 1 Kw (mil watts), transmisor que fuera adquirido por Don Sebastián Paradizábal, en circunstancias muy curiosas. En marzo de 1921 en Río de Janeiro, Brasil se estaba realizando una exposición sobre los alcances de la naciente radiotelefonía. Para lo cual General Electric envía un transmisor como muestra el cual no logra este objetivo debido a ciertos rumores sobre la supuesta utilización del mismo para emitir datos militares llevando a que las autoridades brasileñas negaran el permiso para el desembarco del transmisor, siguiendo viaje a Buenos Aires, donde también es denegado el permiso, optando las autoridades de la General Electric por derivarlo a Montevideo.

El Diario del Uruguay así cubría la noticia el 6 de noviembre de 1922; “El estudio está instalado en los altos del Hotel Florida, luego de un fallido intento de instalarlo en el Cine Apolo. Para llegar a la radio, se tomó el ascensor, y al final hay que treparse a una escalera, para arribar a la azotea. La estación funciona con un motor de 6,5 HP, acoplado directamente a un generador de corriente continua de 2,000 voltios. El motor lleva un alternador de 88 voltios y 35 ciclos. La estación está equipada con 4 válvulas de 250 watts cada una, en tanto una quinta amplifica la voz recibida. La antena está colocada a 70 metros de altura, sobre el nivel del mar, en un plano libre de todo cruce de hilos telefónicos. Es, al momento, la estación más poderosa de América del Sur” En tanto el 7 de noviembre de 1922, el diario La Mañana publica; “Ayer, a las 5 PM, fue inaugurada la nueva Estación Paradizábal, radiotelefónica, instalada por la General Electric y propiedad del Señor Sebastián Paradizábal. Se trata de una estación de primer orden y con todos los elementos de esa novel rama de la ciencia” .

Radio Paradizábal tenía la siguiente identificación “Hola, hola, pedimos a toda persona que oiga esta estación, a la distancia que sea, que quiera tener la amabilidad de avisarnos si nos oyen, en Casa Paradizábal,18 de julio 853, Montevideo” Difundiéndose también la programación del día, “Hoy habrá audición de 9 a 10:30 horas de la noche. Mañana habrá audición desde las 7 de la tarde. Gracias”, la cual era enviada gratis por telegrama primero y luego por la Revista Radiotelefónica semanal de la Estación Paradizábal a todas las casas que disponían de aparatos radiotelefónicos. Pero también se publicitaba por la emisora los receptores de radio que ofertaba Casa Paradizábal “A precio de costo, vendemos 500 receptores portátiles N°26, completos, con antena, teléfonos e instrucciones. Aproveche usted la alegría e instrucción que gratuitamente le brinda el aire y que por $12.00 la Casa Paradizábal vende”

El potencial de la incipiente radiotelefonía en aquel primer año de experiencia, no solo fue aprovechado para anunciar publicitariamente productos como cigarrillos Spinet y Refrescos Trinaranjus, difundir música y charlas culturales, sino que también fue visto con muy buenos ojos por los políticos de la época. Es así que el 12 de noviembre de 1922, Don José Batlle y Ordóñez Presidente de la República realiza la primera transmisión política en favor del candidato de su partido Ingeniero José Serrato quien obtendría el triunfo en las urnas. Antes del mensaje de Batlle se oyó a un locutor anunciando “Más veloz que el rayo, tan rápido como la luz, el Batllismo quiere llegar a todas partes, devorando 300.000 kilómetros por segundo, en todas las direcciones”. El día siguiente a la alocución, el diario El Día publicó: “Se comenzó con el Himno nacional, seguido de la Marsellesa, el Himno a Garibaldi. Habló seguidamente Julio María Sosa y terminó Ovidio Fernández Rios, con el Himno a Batlle”.”Tomo la palabra Batlle “Correligionarios de todas las ciudades de la República. Recibid todos, en este mismo instante, el augurio feliz de la próxima victoria electoral que mi voz os lleva, salvando las distancias en alas del progreso, con la velocidad del pensamiento que os evoca”.”1922, año del inicio de la radiotelefonía sin hilos en el Uruguay. ”

Y con ella se comienza un recambio de personas y el tránsito por etapas gloriosas de la radiodifusión nacional.

Publicado en: Historias